Para celebrar este número redondo de emisiones, visitaron a Mariano Fresco la prestigiosa Chef Chocolatier Ingrid Cuk -un encanto de persona, amable, simpática, lleva al chocolate en el corazón- y Lucas de la Vega Mazzini -una gran persona, un profesional muy bien predispuesto, genio de los helados exóticos-. Ambos, innovadores y creativos, deleitaron a nuestros seguidores durante más de una hora y media. A continuación, los mejores momentos del programa sobre CHOCOLATES Y HELADOS.
"Empezamos, Lucas, si te parece, con la dama...", propuso Mariano Fresco. Lucas: "¡Perfecto!" "Ingrid, nos decías fuera de micrófono que tu apellido es esloveno", dijo, descontracturado, el conductor, para iniciar la charla. Cuk: "Sí, esloveno". "Tiene mucha presencia, fuerza, muy lindo", acotó Fresco, que continuó: "¿Cuándo y cómo nace tu pasión por el chocolate? Contanos los orígenes de esta hermosa relación que tenés con el chocolate..." Cuk: "Complicado... (risas) En realidad, vengo vinculada a la gastronomía hace muchos años. Yo tengo una formación de chef, soy sommelier de vinos y en esto de los que somos apasionados por lo que hacemos, en algún momento tomé conciencia de que el chocolate era un hilo conductor a lo largo de toda mi vida. Hiciera lo que hicera en gastronomía, siempre hacía cosas con chocolate. En algún punto aparecía aunque no tuviera nada que ver con lo que estábamos haciendo. Me especialicé en el tema y decidí dedicarme a eso de lleno, unido a mi otra pasión que es la docencia. Eso tiene que ver con la Escuela de Chocolatería que en este momento dirijo y puedo unir la pasión por el producto y el deseo de transmitir a los demás los conocimientos o la formación que uno pueda darles para que puedan lograr sus propios emprendimientos. "¿Tus padres, tus abuelos o hermanos -si tenés-, también se relacionaron mucho con el chocolate?" Cuk: "No tanto. Tengo una rama familiar dedicada a la gastronomía cuando vivían en Europa... Mis abuelos y mis bisabuelos... Pero, en realidad, estaban más vinculadas al vino que el chocolate". "Y vos te fuiste más al chocolate que al vino", le dijo Fresco. Con mucha simpatía, Cuk respondió: "Así es. Lo que no quita que no me guste el vino. Son mundos de los sentidos. El vino, el té, el chocolate, el café están íntimamente ligados".
"Lucas, quisiera que te presentes. Que la gente que está del otro lado conozca al Señor Jauja, junto a Melchor Mazzini, a quien le mandamos un saludo si nos está escuchando". Lucas: ¡Hacemos justicia!" "Claro que sí. Sé que sos periodista, además de estar con la heladería Jauja. Contanos tus orígenes con el helado..." De la Vega Mazzini, muy bien predispuesto en todo momento, tomó la batuta: "Mi familia -Melchor, Camilo y mis tíos Pepe y Lucy- inició esta heladería, este proyecto, en el año 1982. Algo que era, a todas luces, para el resto de la familia algo un poco loco irse al Sur para hacer varias cosas. El proyecto de la heladería surgió porque en algún momento ellos financiaban un proyecto cultural que tenían allá en el Sur y necesitaban financiarlo. Entonces, empezaron a vender helado, pero helado Frigor, que le compraban a un revendedor. Esto en el año '82. Un buen día, este señor de Frigor decidió no pasar más por El Bolsón y no vender más helados. Entonces, se quedaron con una heladería muy modesta, pero a mitad de camino. Decidieron comprar unas máquinas, hicieron algunos cursos y empezaron a elaborar sus propios helados. Se fueron capacitando cada vez más haciendo varios cursos, viajando, buscando tecnología adecuada, invirtiendo, y llegaron a lo que es Jauja, que no deja de ser una empresa familiar-artesanal, pero que ha tenido un crecimiento importante en la Patagonia bastante importante. Yo llego ahí porque era el primo que iba a visitarlos de Buenos Aires al Sur y empecé a vincularme con el negocio, pasar las temporadas, trabajar con ellos. Te repito: era un negocio familiar. Trabajaba la familia, elaboraba mi tía y mi tío, mis primos y yo atendíamos en el mostrador, empezaron a haber otros empleados, pero siempre se mantuvo el núcelo familiar. Por ahí viene la vinculación. Luego de haber vivido un tiempo en el Sur, regreso a Buenos Aires y cuando ellos deciden abrir un local en Buenos Aires, probar suerte en la Gran Ciudad, nos ponemos de acuerdo y yo me sumo como Gerente en este local de la Capital".
"Ingrid, ¿cómo te formaste profesionalmete? ¿Cómo llegás a ser quien sos hoy?" Cuk, con gran amabilidad, respondió: "Tengo primero una formación en cocina. Pasé por la Escuela de Alicia Berger, una maestra en lo que es nuestra cocina en nuestro país. Tengo una formación en cocina bastante amplia, con distintos docentes. Y tengo una formación en chocolatería con la base de Morató en España. Esos son mis puntos más fuertes.También tengo formación en vinos, en la Escuela Agentina de Vinos". "¿Tenés algunos referentes que te hayan marcado en tu carrera?" "Particularmente, no. Creo que tengo muchos, pero ninguno en particular. Tengo varios referentes del mundo gatronómico en general, fundamentalmente de la cocina de vanguardia. Fui tomando tips de cada uno de mis docentes. Tengo una parte autodidacta, una línea de lo que me gusta y fui armando mi formación con un rompecabezas de las cosas que particularmete sentía que me servían para hacer el camino del chocolate, en este caso. Lucas: "Qué buena que es esa curiosidad bien explotada porque te permite una versatilidad... Ir pudiento juntar cosas". Ingrid: "Sí. Yo le contaba a Mariano antes que hice la carrera de vinos buscando saber algo más porque, por ejemplo, uno de los productos que elaboramos son los bombones a base de bebidas. Entonces, entender un poco más respecto a las bebidas que yo coloco directamente dentro de un bombón. Esto es aparte de las técnicas de chocolatería. La realidad es que empecé a estudiar esas cosas que uno dice vamos a ver qué pasa y terminé haciendo la carrera. Porque uno se va apasionando con cada una de las herramientas que le sirven para la formación".
"¡Qué apasionante! Voy con vos, Lucas. ¿Cómo surge Jauja en sí, genuino helado artesanal de la Patagonia? ¿Cuál es la filosofía?" Respuesta: "Jauja, como te contaba antes, surge por un hecho fortuito y también por el interés de no quedarse quietos, de buscar y poder desarrollarse. En ese sentido, Jauja nace de esta cuestión de no bajar los brazos en ese momento y de la pasión de mis tíos, luego mis primos que toman la posta. Pero, fundamentalmente, de mis tíos por poder hacer algo que ellos los apasionó: el helado. Si bien tenían un pequeño restaurante, el tema del helado los apasionó. Mucha preocupación, mucha búsqueda, mucha capacitación. Ellos son personas que han viajado mucho y siempre con las antenas prendidas, siempre tratando de meterse en una cocina, de conversar con las personas que estaban ahí. De ahí surge Jauja. Y la filosofía, desde un principio, fue aprovechar lo que la naturaleza brindaba en la zona. La zona de El Bolsón, la Comarca Andina del paralelo 42, que abarca El Bolsón, Lago Puelo, El Hoyo, Esquel, Epuyén... La idea era parovechar un poco lo que nos brindaba la naturaleza en el lugar. Allí había pequeños productores de frutas finas, de lácteos... Pequeños productores que, al ser pequeños, manejaban un sentido de la calidad un poquito más atinado o ajustado. La zona es muy buena, muy benévola para cierto tipo de materia prima que nosotros usamos, sobre todo las frutas finas y la leche también. Entonces, con eso que nos daba la zona empezamos a hacer un helado artesanal. Lo artesanal, en el caso nuestro, implica todo el proceso de elaboración del helado. Por ejemplo, en el chocolate con almendras, las almendras son tostadas y acarameladas por nosotros; en los helados con jengibre, nosotros lo pelamos, lo cortamos, lo rayamos, lo caramelizamos. Todos los procesos que, a veces llevan mucho tiempo, muchas horas, se hacen de manera artesanal. El helado en sí es absolutamente artesanal por la manera de elaborarse y porque, además, nosotros no utliizamos ningún tipo de producto ni saborizante, ni colorante, ni reforzadores de sabor... Esto hace que la gente que nos conoce, va teniendo distintos momentos con distintos helados. Porque la fruta, por ejemplo, no es siempre pareja. Un día, una frutilla está un poco más intensa, otro día está menos intensa, los colores varían levemente. Tiene que ver con toda esta filosofía nuestra de lo artesanal". Ingrid agregó: "Eso hace la diferencia. Yo, por lo menos, defiendo lo mismo con los chocolates. El hecho del producto artesanal, que a lo mejor tiene variables que no están tan estandarizadas, pero que da un aporte completamente diferente al que lo consume", Lucas: "Absolutamente. Y es darle la oportunidad al que lo prueba, al que lo conoce, de que puede haber matices, de que puede haber algo natural. La naturaleza es así... Tiene esos matices, esas cosas que no siempre es igual. El estándar lo pone uno con la calidad". Ingrid, de nuevo, en un fantástico ida y vuelta del programa: "Es el sabor a lo que tiene que tener".
"Ingrid, ¿cuándo fundás tu escuela de chocolate? ¿Cómo se te ocurre crearla? ¿A quién está dirigida? ¿Cuál es la filosofía?" Ella, simpática, contestó: "La escuela tiene 5 años. En realidad, tiene una pequeña vida anterior. Yo me ocupé de dirigir una escuela de gastonomía que tenía base de chocolatería porque estábamos sobre una fábrica de chocolates (risas). Estilo Charly y la fábrica de chocolates. Como Willy Wonka. Por estas cosas de la vida -como contaba Lucas con la heladería- los dueños del lugar se mudaban (el emplazamiento era más pequeño) y había que definir un nuevo lugar para la escuela. Ese fue el trampolín de la Escuela de Chocolate como nacimiento independiente del resto, gestado en forma independiente. La escuela está dirigida a un público muy amplio. La base de la escuela es la formación para el emprendedor, para el ama de casa, para el señor que necesita un cable a tierra de su trabajo y de pronto quiere algún otro tipo de actividad, para el que patea el tablero de su actividad demasiado estresante y de pronto piensa en radicarse en otro lugar. Es para todos, porque puede tener distintas finalidades. Por eso, tenemos público de todas las edades. Obviamente, todos tienen en común la pasión por el chocolate. Nosotros tenemos cursos cortos, cursos dirigidos a gente del exterior, tenemos armada una carrera de chocolatería de dos años de duración con una formación mucho más compleja, y manejamos también otra línea dentro de lo que es escuela, que son las catas. Y tenemos un curso de sommelier de chocolates. La formación es integral respecto al chocolate y respecto a todo lo que puede complementar al chocolate. Por ejemplo, se enseñaa trabajar el chocolate, pero también se enseña a cómo trabajar los diferentes tipos de rellenos. Y cómo se elaboran las bebidas. Por ejemplo, la licorería que no puedo utilizar para chocolates. La pastelería con chocolate. La pastelería salada con chocolate. Todo un espectro de posibilidades que tienen el denominador común de este producto, que es el chocolate".
"Lucas, ¿qué gustos exquisitos de helado trajiste para que probemos?" Mientras realizaba un perfecto servicio, De la Vega Mazzini respondió: "Traje para que probemos algunos sabores que dan una idea de lo que hacemos. Hay de mis preferidos y otros que son exóticos, distintos. Nosotros hacemos helados con leche de oveja, con leche de cabra. Hoy te traje un sauco, que se hace con leche de oveja. Es un sabor que varía en la textura. Además de helados de sauco, hacemos de boysenberry, que es una frutita fina que se logró mediate injertos de planta de frambuesa y zarzamora. Lamentablemente, cada vez se está cultivando menos porque es un poco difícil y la rentabilidad para los productores no es tan buena. Lo cierto es que es una fruta muy rica. Trajimos también en frutas naturales, helado natural, pura fruta ( no tiene crema), cassis -yo adoro el cassis-. Hace un ratito le decía a Ingrid que la combinación de cassis con chocolate es uno de los contrastes que más me gusta. Es un sabor de mucha frescura y un sabor no muy habitual. La gente no lo conoce, salvo en alguna bebida como el Kir Royal y la fruta aporta muchísimo. También trajimos Anaranjibre, un mousse de ananá con naranja y pedacitos de jengibre acaramelados, uno de los clásicos de la heladería que la gente ha aceptado mucho; tiene sus fans. Y trajimos también una crema de canela, que nació por un pedido especial de la gente del Llao Llao. Nosotros, eventualmente, proveemos al Llao Llao y a otros hoteles de la zona y/o restaurantes. Algunos sabores han sido a pedido de la gente y el de canela quedó. Siempre tengo en casa un poquito de helado de canela para acompañar una tortita, algún Strudel, o algunas manzanitas asadas". Ingrid se sumó al diálogo: "La canela, dentro de las especias, es de las más suaves. Combina muy bien con muchos sabores". "En el Sur es muy típico el helado de calafate", acotó Fresco. Lucas asintió: "Exactamente. Nosotros tenemos helado de calafate con leche de oveja, calafate al natural. Usamos mucho calafate cuando se consigue. El año pasado hubo problemas con el calafate. Por la cuestión climática, se cayeron muchas flores y hubo poca fruta y entonces hubo poco calafate. Nosotros, cuando tenemos frutas, hacemos helados. Cuando no tenemos fruta, no hacemos helado. Hay cosas que no se pueden reemplazar Hay que cosas que nosotros usamos si las tenemos bien, en la calidad que nosotros usamos; de lo contrario, descontinuamos hasta que haya. Ahora, para fines de este mes y principios de febrero, vuelve el calafate y vuelve el maqui, que es un fruto silvestre de la Patagonia. Es un arbolito que tiene un frutito chiquito, una baya que es muy sabrosa. El calafate con leche de oveja es un clásico de Jauja. Lamentablemente, ahora no tenemos. Hay que esperar un poquito".
"Ingrid, anticipaste algo de los cursos y los diferentes niveles que se dictan en la escuela. Me gustaría que le contaras a la gente, de menor a mayor, en cuanto a exigencia y complejidad, qué pueden hacer allí los alumnos y qué cantidad de alumnos tenés -más o menos- hoy en la escuela". Cuk: "En estos dos últimos años, que es el registro más reciente que tengo, han pasado 500 alumnos. Ya sea los que vienen a seminarios o los que completan la carrera de dos años con la formación integral de chocolatería. Los cursos, de todos modos, abarcan pocas personas. Soy de la idea de la enseñanza personalizada. Son cursos de número reducido de alumnos. No más de 10 alumnos por curso porque el chocolate necesita una dedicación de cada uno de los docentes, respecto a lo que están haciendo para un buen aprendizaje, para corregir los errores, para hacer un seguimiento de trabajo... La enseñanza es bastante personalizada. Bastante, demasiado (risas). "A mí me gustan los cursos cortos. Siempre hablamos con la productora, Cristina Berzosa, que siempre son lindos los cursos de pocas personas, porque si no se pierde un poco el tema", agregó Fresco. Ingrid: "Sí, pero al punto tal que llegamos realmente a tener un trato personalizado de cada alumno en todo. El alumno se siente muy bien. El curso incial es el de Chocolatería y Bombonería Artesanal. Esa es la base y la puerta que abre todo el resto. Es un curso que hace hincapié en las técnicas de trabajo con el chocolate. Desde el templado del chocolate cobertura hasta las distintas técnicas de elaboración para los distintos productos: chocolate Bariloche, las barras, los bombones de distintos tipos, las trufas... Todo un recorrido de técnicas. A partir de ahí, continúan con los distintos niveles de chocolatería. Hay un curso que se llama Productos de Kiosko y Golosinas. La idea es tener las golosinas que a todos nos gustan, emuladas y mejoradas en cuanto a la base de chocolate que se puede utilizar. En los niveles de Chocolatería, hay uno, que es el último y se llama Laboratorio Creativo porque, justamente, decimos que es el posgrado. Jugamos con los sabores, hacemos bombonería salada, con especias, con flores, otras combinaciones que tienen que ver con las bebidas, con hierbas. Es decir, abrir el juego a todo lo que puede estar incluido en un chocolate o dentro de un bombón, por supuesto, no tal cual". "Y me imagino que uno nunca termina de aprender de chocolate", reflexionó, con énfasis el conductor. Cuk: "Sí, uno nunca termina de aprender de chocolates. Yo soy la primera en sorprenderme. Siempre uno se da cuenta por aprender que lo que uno sabe. Siempre hay más. Y uno se sorprende en el trabajo y en el día a día. En los productos que uno va haciendo, uno prueba y dice ¡uy, esto está bárbaro! Pero tengo ganas de probar tal o cual cosa. Y seguimos desarrollando ideas , conceptos nuevos".
"Lucas, antes del cierre, contanos -además de su presencia en Buenos Aires- en qué lugares del Sur argentino están..." El protagonista indicó: "Nuestra Casa Central está en El Bolsón, en la Av. San Martín, al lado de la Plaza Pagano, un lugar lindísimo. Estamos en Bariloche, en tres lugares distintos. Ahora, abrimos hace poco uno en Mitre y Quaglia, un muy lindo local en esa esquina, pleno centro de la ciudad. En Villa la Angostura también estamos. Y hemos tenido distintas bocas de expendio en Comodoro Rivadavia, Esquel, distintos puntos de la Patagonia, donde la gente puede encontrar nuestros helados. "Juaja es sinónimo de helado artesanal de la Patagonia... Ingrid, querés comentar algo", agregó Fresco, antes de la pausa. "Sí, muy bueno el helado del chocolate. Bien amargo, muy concentrado el sabor del producto", sentenció la especialista. ¡Y todos celebraron el aval de la prestigiosa chocolatier argentina!
| Todo ordenado. Los exquisitos e innovadores, bajo la atenta mirada de Ingrid Cuk. La reconocida Chef Chocolatier desplegó su inmenso talento en la radio. ¡Qué lujo haberla tenido! |
| Inseparables. Ingrid Cuk y el chocolate. Romance eterno. Poesía divina. |
"Ingrid, por favor, describinos qué chocolates trajiste hoy a Fresco en el Aire". Cuk describió con mucha soltura: "Traje algunas placas de degustación, que tiene que ver con hacer una introducción y el maridaje con las bebidas y, en parte, también por las altas temperaturas que estamos viviendo, que de pronto un chocolate en placa las soporta mucho más para el traslado porque el chocolate necesita un mimo, un cuidado especial. El chocolate necesita una temperatura entre 18 y 20 grados idealmente, que va de la de la mano también de los vinos. Dentro de estas placas, traje algunas que nombré, básicamente con especias. Hay algunas que tienen canela, como el helado, que le da color y sabor. Traje alguna placa con sal, que es muy interesante. La sal le da un toque distinto al chocolate, sin hacerlo salado. Quizás, lo sintamos menos dulce y es un disparador para un maridaje con Jerez". Lucas, admirado, se metió en la charla: "¡Qué bueno es tener alguien que sabe, ¿no?! En dos o tres cositas, me abrió el panorama". Ingrid: "Esto es probar... Uno tiene que hacer sus propias experiencias. Quizás, no tener tantos prejuicios como tenemos, porque asociamos al chocolate con el dulce de leche, el maní y no mucho más. Pero la realidad es que cualquier otra combinación termina siendo mucho más interesante para el común de la gente. No estamos hablando necesariamente de personas entendidas. Tenemos que dejar el prejuicio de lado y probar. Animarse a probar. Y también tener en cuenta que lo que estamos hablando puede tener que ver con distintos momentos de comer chocolate, que no tiene que ser necesariamente después de la comida, del postre. De pronto, podría ser un aperitivo. Yo nombraba bombonería salada. El queso azul y el chocolate blanco van de la mano absolutamente. Y perfectamente es un aperitivo antes de la comida".
"Ingrid, ¿de dónde son los mejores chocolates del mundo?" He aquí la respuesta más que interesante: "Primero, hay que separar mejor chocolate de mejor cacao. Porque ahí hay algo que aclarar que es importante. Generalmente, pensamos que el mejor cacao está en Suiza, Bélgica, Austria... ¡No! Ahí está el mejor chocolate, pero no el origen. Es decir, Europa es el único continente donde el cacao no crece. Y tienen la mejor tecnología. Son los mayores consumidores de chocolate del mundo. Pequeño detalle... Pero el cacao no crece allí. El cacao es originario de América. Es el único lugar donde crece de forma silvestre. Después se se ha plantado en Asia, África, Nueva Zelanda. Los mejores cacaos siguen estando en América. Y el mejor chocolate -casi todo el mejor chocolate- sale de Europa. Europa le aporta un refinamiento particular. Es el continente inventor de las refinadoras, de las laminadoras. Tiene buenos lácteos, también y, entonces, obtienen buenos chocolates al paladar de lo que le gusta al argentino: cremosos, chocolate con leche, chocolate blanco... Pero, los mejores cacaos están en América. Lucas: "En la historia que vos hacés del chocolate, ¿hay una gran diferencia entre lo que se preparaba en América con el cacao y lo que, finalmente, resulta en Europa?" Ingrid: "Sí. Porque en realidad tiene una historia muy larga el cacao como bebida. La tableta de chocolate tiene muy pocos años. Y, particularmente, como orígenes del cacao, a mí me gusta mucho Venezuela. También tiene Ecuador un muy buen cacao, que se llama Cacao Nacional, de muy buena calidad, bastante parecido a los buenos cacaos venezolanos. Colombia, Perú, Bolivia, México... Todos los países debajo de Estados Unidos hasta lindando con nosotros tienen buen cacao. Brasil..." "Las estadísticas indican que los países mayor consumidores de chocolate son los europeos". Ingrid: "Primero los europeos y, luego, los americanos. Italia, España, Alemania, Francia, Bélgica son los mayores consumidores. Los italianos tienen muy buenos chocolates, aunque no sean muy conocidos. En Italia, por ejemplo, en Perugia y Turín hay muy buenos chocolates. En la zona de Milán, por ejemplo, tienen elaboración de materias primas".
| ¿Quién quiere cucurucho? ¡Notable, Lucas! Nos encantaron los cucuruchos. "Se nota que está en todo. Impecable", resumió Fresco. |
"El mercado del chocolate se está abriendo. Así como en su momento explotó todo lo que tiene que ver con el vino, todos los mundos que van de la mano empezaron a econtrar su lugar. Empieza a haber otra oferta de cosas y otro público muy deseoso de aprender, pero la realidad básica es que el mercado tiene que ayudar", continuó Ingrid. Atento a estas palabras, Lucas opinó: "Hay que jugarse. A nosotros nos ha pasado con el helado en algún momento. Mi familia, mis tíos son bastante creativos y han buscado sabores bastante extraños: han hecho helados de queso, de mousse de trucha. En este momento, tenemos de mate cocido, de cerveza, sabores que son bastante extraños. Es increíble lo que se puede lograr y es increíble cuando a la gente le proponés algo distinto, lo que puede generar. Y está muy bueno". Ingrid: "En chocolates, la mejor posibilidad son los eventos. Cuando la gente asiste a los eventos, ya de por sí tiene más ganas de probar, mejor predisposición. Entonces, uno puede hacer un testeo de determinados tipos de productos sin que tenga un cartelito con la indicación de qué se trata. Y ahí es el mismo comensal el que se sorprende". Lucas: "Yo estoy sorprendido con el chocolate con flor de Jamaica. Tengo pedacitos de la flor todavía en mi boca, una cosa cítrica de fondo. Una cosa muy rica". Ingrid: "Y una alquimia que tiene con el chocolate, que se va potenciando".
"Ingrid, quedó pendiente hablar de la línea de bombones..." "Sí. Dentro de la línea bombones, lo que menos trabajamos es lo clásico (risas). Me gusta todo lo que es desarrollar productos y crear cosas diferentes porque tengo el concepto de que la primera sorprendida tengo que ser yo. ¡Si no el trabajo es muy aburrido! Entonces, de pronto, dentro de la línea de bombones tenemos los sabores que no son los más clásicos. Por ejemplo, de tomates secos, de queso Brie, con Cognac, de queso Azul, de salmón y trucha. En pescados, el más osado es uno de anchoas, que tiene un sabor muy particular, pero combinado con el chocolate es muy sutil. Están los de oliva, los de aceituna negra, los de hongos, los trufados... Esta línea es más para eventos, para un público más abierto o predispuesto a probar cosas nuevas. Generalmente, la línea de bombonería salada va muy bien como aperitivo. Así como se puede servir un bocadito con trucha, porqué no servir una tarteleta de chocolate con una pasta de trucha".
| Se disfruta lentamente. El Sauvignon Blanc, de Séptima, en la mesa colorida de Fresco en el Aire. Los invitados comenzaron a degustarlo desde el primer bloque del programa. |
| ¡Cómo sabe! Ingrid Cuk habla y deja enseñanzas sobre el chocolate. Los interlocutores la escuchan con admiración. |
| Excelencia en todo sentido. Muy buen profesional, honesto, simpático... Lucas de la Vega Mazzini sobresale en el fascinante mundo del helado or su capacidad laboral y su calidez humana. |
| Primer plano. Los innovadores helados de Jauja, bien de cerca. En el estudio, todos felices. |
| Así se ve del otro lado. La mesa de Fresco en el Aire, desde la óptica de la productora Cristina Berzosa. |
| Registro total. Alexis Nausa, nuestro querido operador, no se quiso perder nada. "¡Qué ricos chocolates! ¡Qué helados!", dijo, sorprendido gratamente. |
| Todo, en su justa temperatura. Los vinos, a punto de ser abiertos, se mantienen bien frescos en el aire. |
Para agendar
Ingrid Cuk - Escuela de Chocolate
Av. Álvarez Thomas 2404 (esquina La Pampa), Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Tel.: 4671-6762 / 4587-2198
Heladerías Jauja
Cerviño 3901 (esquina Lafinur), Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
Tel.: 4801-8126
Av. San Martín 2867, El Bolsón.
Tel.: 02944 492448
Moreno 48, San Carlos de Bariloche.
Tel.: 02944 437 888
Mitre y Quaglia, San Carlos de Bariloche.
Tel.: 02944 400888