Pablo Colina se presentó en el dial de la 90.7, a pura simpatía: "Tengo 34 años, soy sommelier egresado de CAVE, en el año 2007. Trabajo en gastronomía desde 1996 y he pasado por todos los puestos habidos y por haber. Como sommelier, tuve la posibilidad de estar en servicio antes de recibirme, en Buda Bar, donde aprendí muchísimo. En este lugar adquirí gran experiencia en cuanto a lo cotidiano. Sin duda, allí decidí ser definitivamente sommelier de servicio. ¿Mi primer trabajo en gastronomía? Se dio en un restaurante que se llamaba Pappadeus, en Plaza Dorrego. Era un espacio muy interesante, pionero en la gastronomía porteña de los años '90, que me ayudó mucho profesionalmente porque se basaba en la comida de calidad y en los vinos. En 1999, allí, tomé contacto directo con las bodegas boutique, que en ese entonces nadie conocía. Después de esta experiencia súper positiva, vino Matt Club Privado y actualmente estoy en Prado & Neptuno, un Cigar Bar en la esquina de Ayacucho y Posadas. Me estoy especializando permanentemente en habanos. De hecho, estuve compitiendo en Cuba".
Alejandro Martínez también sacó a relucir su voz y se dio a conocer con los fieles oyentes de Fresco en el Aire: "Soy tandilense y en 1997, con 18 años, me vine a vivir a la Gran Ciudad. En busca de una salida laboral fácil, me metí en gastronomía. ¡Finalmente, estuve 10 años en el rubro! Trabajé 4 años en Café Rix, en el Buenos Aires Design; pasé por Spell Cafe, en Puerto Madero; estuve tres años en Bella Italia, un gran restaurante, con Gustavo Lena, que es sommelier de la primera camada de la Escuela Argentina de Sommeliers (EAS). Estando en el área de compras de este restaurante, me invitan a visitar bodegas a Mendoza y eso me inclinó definitivamente a estudiar, en 2007, la carrera de sommelier en EAS. A partir de ese momento, me dediqué de lleno al vino. Hice desde promo-ventas en supermercados hasta pequeñas acciones puntuales y trabajé durante un año para una bodega pequeña sanjuanina, llamada Viñas del Plata. Luego, me independicé y comencé a trabajar por mi cuenta. Hoy estoy al frente de Tres Vallas, mi emprendimiento personal. Básicamente, comunicamos el vino en vinotecas y restaurantes, capacitamos mozos, estamos en ferias. Julia Cerutti, de Alta Vista, me ayudó mucho a crecer y ganar experiencia. Tuve y tengo la posibilidad de trabajar con ella cuando me necesita. Hoy Alta Vista, Kaiken, Melipal y Augusto Pulenta son distribuidas por Lutecia Américas. ¡Es una vidriera importantísima! También tuve la posibilidad de trabajar con Leticia Arena, a quien admiro y hoy se desenvuelve maravillosamente en Bodega Séptima".
Colina y su pasión por el vino: "Llego al vino por tradición familiar. Y me di cuenta de ello con el paso del tiempo. Mientras estudiaba teatro, trabajaba en gastronomía. Entonces, tenía dos opciones: dejar la gastronomía -profesión esclava en cuanto a tiempos- y continuaba con las clases de teatro; o dejaba el teatro y seguía en gastronomía. Finalmente, opté por continuar en el rubro gastronómico y me perfeccioné en Organización de Eventos con Ceremonial y Protocolo y termino con la carrera de sommelier. ¡El vino siempre me apasionó! Me acuerdo que en las fiestas familiares, mis abuelos y mi padre disfrutaban mucho esta bebida. Sin duda, eran grandes tomadores de vino y creaban toda una ceremonia, que en un momento se perdió pero que, de a poco, está volviendo. En mi casa siempre se respetaba el sábado a la noche con vermut, vino y picada. También recuerdo a mi abuelo haciendo milanesas los sábados al mediodía. En definitiva, la onda gastronómica me fascinó desde chico. Y quiero cerrar el tema con una frase: el vino no lo pensás, lo sentís".
Alejandro también comentó cómo nació su pasión por el vino: "Al contrario de la historia de Pablo, yo le inculqué la pasión por el vino a mi familia. Pude atrapar a mi madre, pero mis hermanos no terminan de engancharse y hasta le ponen un hielito a la copa (risas). Lo cierto es que yo descubrí al vino cuando entré en el restaurante. Tuve que familiarizarme con términos como Malbec, que era totalmente extraño hasta ese momento. ´Pasé, sin escalasm de esa ingnorancia a apasionarme profundamente por el vino".
Pablo contó su experiencia en Matt Club Privado: "Matt fue un lugar que se creó como un club privado de hombres, de estilo neoyorquino o londinense, al que uno accede a través de una membresía. En la mayoría de esos clubes privados hay juegos, comida y bebidas. La particularidad de Matt Club Privado es que era un lugar exclusivamente gourmet. No había otras actividades más allá de la comida, el vino, la barra, el té y todo lo enogastronómico. El lugar funcionó dos años como club privado y luego se empezó a abrir un poco, si bien mantenía su exclusividad porque respetaba ciertas reglas. No se pagaba membresía porque en nuestro país es algo complicado. Si bien había socios, que tenían beneficios exclusivos (salones a disposición, mesas reservadas, intimidad), el espacio se abrió al público, con reserva. Era un lugar súper exclusivo, en el que primaba el buen servicio, la buena comida. Para poder brindar un servicio de excelencia, se atendían hasta 35 cubiertos. Mi trabajo allí fue muy bueno. Me hice cargo de la cava, fui maître, reformé la carta de vinos según mi estilo y participaba activamente de los maridajes. La propuesta de cocina era compleja, a cargo de Rodrigo Ginzuk. La definiría como una fusión fraco-italiana con pequeños toques moleculares. En síntesis, en Matt crecí muchísimo, me metí más en el ambiente del vino, conocí gente y pude hacer dos ferias de vinos. Una experiencia muy positiva".
| Mesa pascual. Empanadas de vigilia, rosca, torta de chocolate y dulce de leche, espumante y vino del mejor. Una mesa auténtica de FRESCO EN EL AIRE para celebrar las Pascuas con los invitados. |
Alejandro Martínez explicó con sentimiento de qué se trata Expo Vinos Tandil: "Un sueño hecho realidad. Costó, llevó muchos meses de organización, pero se hizo por primera vez el año pasado y me dio una felicidad inmensa. Tandil es una ciudad hermosa, turísitca y grande, con muchísimo potencial. Pero, en materia de vinos, está bastante virgen, así que de alguna manera soy un pionero en llevar la cuestión del vino a mi ciudad natal. El proyecto superó mis expectativas. La gente respondió masivamente, las bodegas respondieron con productos de calidad y la organización estuvo impecable. La idea es que esta exposición se convierta en la feria anual de vinos de Tandil. Por lo pronto, este año la haremos el fin de semana largo de octubre. Más allá de comunicar los productos, la pasamos genial y disfrutamos un sinfín de encantos turísticos".
Alejandro Martínez explicó la importancia de las ferias: "Lo más importante es el contacto con el consumidor final. Las bodegas llegan directamente al público a través de estos eventos. El consumidor final te plantea un sinfín de cuestiones en el stand. Te charla, te cuenta qué le parece el producto, qué piensa de una variedad particular. En definitiva, es un feedback muy interesante el que se genera. Como comunicador del vino, a mí me da un placer enorme trabajar en las ferias. Por otra parte, tomo nota de lo que comentan las personas sobre tal o cual vino y luego elevo informes que son muy tenidos en cuenta. Hoy las bodegas invierten en esto. Quieren que el consumidor final pruebe y conozca el producto. Ya sea en ferias, vinotecas o restaurantes".
| Una postal. Colorida, rica, sustanciosa. La mesa de Fresco en el Aire se lució nuevamente con los invitados de la tarde. |
Alejandro Martínez y su pasión por la docencia: "Me fascina, me encanta. Actualmente, doy clases de servicio en EAS y Enología en el Instituto Superior Mariano Moreno. Estar al frente de un grupo, en un aula es algo maravilloso. Me gusta enseñar, comunicar, transmitir los conocimientos del vino. Es un placer y un desafío. Lo cierto es que me paro en un aula y hablo hasta por los poros".
Alejandro definió su sentimiento por Leticia Arena y Julia Cerutti: "Julia es un referente en mi vida, tanto en lo profesional, donde me marcó un camino a seguir, y en lo personal. Y Leti es una amiga y una persona a la que admiro muchísimo, porque hizo y hace una carrera profesional estupenda. No para de crecer, tiene empuje y crece todos los días. Es un ejemplo a seguir".
Alejandro y las bodegas para las que trabaja: "Con el grupo de bodegas que distribuye Lutecia Américas (Alta Vista, Melipal, Augusto Pulenta, Bodega Kaiken) siento una enorme responsabilidad. Me siento como en casa, pues estoy en permanente contacto con la parte comercial y de Marketing. Séptima es una gran bodega y me da placer trabajar con sus productos. Y también hago muchas acciones con Pernod Ricard, grupo francés multinacional que distribuye muchas bebidas en nuestro país. Eso me da mucho prestigio y me exige a fondo".
| ¡Qué color! Oscuro, intenso, profundo. Así se ve el Malbec de Séptima en la copa. |
Muy buena nota! Solo una corrección, la empresa de Alejandro es "3 bayas", como 3 frutos, no de vallado.
ResponderEliminarGracias!