sábado, 21 de mayo de 2011

Dos sommeliers. Dos amigos. Dos jóvenes con mucho futuro en Fresco en el Aire

Brindis por lo que viene. Trabajadores, talentosos y honestos. Así son Pablo Colina y Alejandro Martínez, dos sommeliers con un futuro promisorio, dos amigos que se entendieron muy bien en FRESCO EN EL AIRE.
Divertida, amena, ágil y muy informativa. Así fue la fresquísima tarde del programa número 34. En esta oportunidad, visitaron a Mariano Fresco en los estudios de la avenida Nazca dos sommeliers jóvenes, talentosos, apasionados y con un porvenir auspicioso. "Antes que nada, somos amigos", aclaran. Ellos son Pablo Colina (Prado & Neptuno) y Alejandro Martínez (Tres Vallas). Con mucha soltura en el dial de la 90.7, nos regalaron conceptos inolvidables, que compartimos a continuación.

Pablo Colina se presentó en el dial de la 90.7, a pura simpatía: "Tengo 34 años, soy sommelier egresado de CAVE, en el año 2007. Trabajo en gastronomía desde 1996 y he pasado por todos los puestos habidos y por haber. Como sommelier, tuve la posibilidad de estar en servicio antes de recibirme, en Buda Bar, donde aprendí muchísimo. En este lugar adquirí gran experiencia en cuanto a lo cotidiano. Sin duda, allí decidí ser definitivamente sommelier de servicio. ¿Mi primer trabajo en gastronomía? Se dio en un restaurante que se llamaba Pappadeus, en Plaza Dorrego. Era un espacio muy interesante, pionero en la gastronomía porteña de los años '90, que me ayudó mucho profesionalmente porque se basaba en la comida de calidad y en los vinos. En 1999, allí, tomé contacto directo con las bodegas boutique, que en ese entonces nadie conocía. Después de esta experiencia súper positiva, vino Matt Club Privado y actualmente estoy en Prado & Neptuno, un Cigar Bar en la esquina de Ayacucho y Posadas. Me estoy especializando permanentemente en habanos. De hecho, estuve compitiendo en Cuba".
Alejandro Martínez también sacó a relucir su voz y se dio a conocer con los fieles oyentes de Fresco en el Aire: "Soy tandilense y en 1997, con 18 años, me vine a vivir a la Gran Ciudad. En busca de una salida laboral fácil, me metí en gastronomía. ¡Finalmente, estuve 10 años en el rubro! Trabajé 4 años en Café Rix, en el Buenos Aires Design; pasé por Spell Cafe, en Puerto Madero; estuve tres años en Bella Italia, un gran restaurante, con Gustavo Lena, que es sommelier de la primera camada de la Escuela Argentina de Sommeliers (EAS). Estando en el área de compras de este restaurante, me invitan a visitar bodegas a Mendoza y eso me inclinó definitivamente a estudiar, en 2007, la carrera de sommelier en EAS. A partir de ese momento, me dediqué de lleno al vino. Hice desde promo-ventas en supermercados hasta pequeñas acciones puntuales y trabajé durante un año para una bodega pequeña sanjuanina, llamada Viñas del Plata. Luego, me independicé y comencé a trabajar por mi cuenta. Hoy estoy al frente de Tres Vallas, mi emprendimiento personal. Básicamente, comunicamos el vino en vinotecas y restaurantes, capacitamos mozos, estamos en ferias. Julia Cerutti, de Alta Vista, me ayudó mucho a crecer y ganar experiencia. Tuve y tengo la posibilidad de trabajar con ella cuando me necesita. Hoy Alta Vista, Kaiken, Melipal y Augusto Pulenta son distribuidas por Lutecia Américas. ¡Es una vidriera importantísima! También tuve la posibilidad de trabajar con Leticia Arena, a quien admiro y hoy se desenvuelve maravillosamente en Bodega Séptima".               

Herencia de familia. Pablo Colina continúa con la tradición vitivinícola que iniciaron sus abuelos y su padre. "En mi casa, siempre se bebía vino y había todo un ritual detrás. Eso me marcó", sentenció el actual sommelier de Prado & Neptuno.

 Colina y su pasión por el vino: "Llego al vino por tradición familiar. Y me di cuenta de ello con el paso del tiempo. Mientras estudiaba teatro, trabajaba en gastronomía. Entonces, tenía dos opciones: dejar la gastronomía -profesión esclava en cuanto a tiempos- y continuaba con las clases de teatro; o dejaba el teatro y seguía en gastronomía. Finalmente, opté por continuar en el rubro gastronómico y me perfeccioné en Organización de Eventos con Ceremonial y Protocolo y termino con la carrera de sommelier. ¡El vino siempre me apasionó! Me acuerdo que en las fiestas familiares, mis abuelos y mi padre disfrutaban mucho esta bebida. Sin duda, eran grandes tomadores de vino y creaban toda una ceremonia, que en un momento se perdió pero que, de a poco, está volviendo. En mi casa siempre se respetaba el sábado a la noche con vermut, vino y picada. También recuerdo a mi abuelo haciendo milanesas los sábados al mediodía. En definitiva, la onda gastronómica me fascinó desde chico. Y quiero cerrar el tema con una frase: el vino no lo pensás, lo sentís".
Alejandro también comentó cómo nació su pasión por el vino: "Al contrario de la historia de Pablo, yo le inculqué la pasión por el vino a mi familia. Pude atrapar a mi madre, pero mis hermanos no terminan de engancharse y hasta le ponen un hielito a la copa (risas). Lo cierto es que yo descubrí al vino cuando entré en el restaurante. Tuve que familiarizarme con términos como Malbec, que era totalmente extraño hasta ese momento. ´Pasé, sin escalasm de esa ingnorancia a apasionarme profundamente por el vino".    

De Tandil a Buenos Aires. Alejandro Martínez llegó a la Gran Ciudad sin conocimientos de vino. Con el tiempo, se formó en restaurantes y vinotecas y hoy su techo no tiene límite. "Pasé de no saber lo que era la palabra Malbec a organizar una exposición de vinos en mi querida Tandil".

Pablo contó su experiencia en Matt Club Privado: "Matt fue un lugar que se creó como un club privado de hombres, de estilo neoyorquino o londinense, al que uno accede a través de una membresía. En la mayoría de esos clubes privados hay juegos, comida y bebidas. La particularidad de Matt Club Privado es que era un lugar exclusivamente gourmet. No había otras actividades más allá de la comida, el vino, la barra, el té y todo lo enogastronómico. El lugar funcionó dos años como club privado y luego se empezó a abrir un poco, si bien mantenía su exclusividad porque respetaba ciertas reglas. No se pagaba membresía porque en nuestro país es algo complicado. Si bien había socios, que tenían beneficios exclusivos (salones a disposición, mesas reservadas, intimidad), el espacio se abrió al público, con reserva. Era un lugar súper exclusivo, en el que primaba el buen servicio, la buena comida. Para poder brindar un servicio de excelencia, se atendían hasta 35 cubiertos. Mi trabajo allí fue muy bueno. Me hice cargo de la cava, fui maître, reformé la carta de vinos según mi estilo y participaba activamente de los maridajes. La propuesta de cocina era compleja, a cargo de Rodrigo Ginzuk. La definiría como una fusión fraco-italiana con pequeños toques moleculares. En síntesis, en Matt crecí muchísimo, me metí más en el ambiente del vino, conocí gente y pude hacer dos ferias de vinos. Una experiencia muy positiva".  

Emocionante. Un oyente de Fresco en el Aire preparó una fresquísima torta de manzanas para agasajar los invitados de la tarde. Mariano Fresco agradeció inmediatamente, con inocultable felicidad, en el dial de la 90.7.
 Alejandro explicó de qué se trata Tres Vallas, su emprendimiento personal: "El año pasado, con mis socias Marcela Rienzo y Sol Benítez, emprendimos la aventura de organizar Expo Vinos Tandil. Había que darle un marco y a mí se me ocurrió el nombre de UCO Sommelier, pues me encanta el vino, el aceite de oliva y el café. UCO, justamente, son las iniciales de uva, café y oliva. Cuando quise registrar este nombre, ya existía, entonces, lo cambié por Tres Vallas, que también se relaciona con la uva, el grano de café y la oliva. Si lo tuviera que definir, diría que es un mini emprendimiento de consulting en el que trabajo con tres clientes y espero, el día de mañana, tener más. Cubrimos las necesidades de cada bodega en particular. Por ejemplo, las bodegas chicas nos llaman para acciones puntuales porque no tienen sommelier en su estructura. Y las bodegas grandes, muchas veces, necesitan refuerzos y nos solicitan. Asimismo, estoy en servicio y estoy dando clases de este tema en la EAS".

Mesa pascual. Empanadas de vigilia, rosca, torta de chocolate y dulce de leche, espumante y vino del mejor. Una mesa auténtica de FRESCO EN EL AIRE para celebrar las Pascuas con los invitados.
Pablo Colina y una cuenta pendiente: "En algún momento, me gustaría trabajar para una bodega. Di catas, capacitaciones, me desempeñé como sommelier en restaurantes, estoy formándome en el tema habanos, pero aún no he trabajado en bodega. Es algo que me encantaría hacer".
Alejandro Martínez explicó con sentimiento de qué se trata Expo Vinos Tandil: "Un sueño hecho realidad. Costó, llevó muchos meses de organización, pero se hizo por primera vez el año pasado y me dio una felicidad inmensa. Tandil es una ciudad hermosa, turísitca y grande, con muchísimo potencial. Pero, en materia de vinos, está bastante virgen, así que de alguna manera soy un pionero en llevar la cuestión del vino a mi ciudad natal. El proyecto superó mis expectativas. La gente respondió masivamente, las bodegas respondieron con productos de calidad y la organización estuvo impecable. La idea es que esta exposición se convierta en la feria anual de vinos de Tandil. Por lo pronto, este año la haremos el fin de semana largo de octubre. Más allá de comunicar los productos, la pasamos genial y disfrutamos un sinfín de encantos turísticos".  
Burbujas refinadas. Chandon sorprendió gratamente a los invitados con este exclusivo espumante Cuvée Especial - Pinot Noir. "Un espumante, muy fresco, frutado, elegante, de muy buena relación precio-calidad", sentenció Colina. "Es la línea más saliente de la bodega", agregó Martínez
Pablo Colina definió el concepto de Prado & Neptuno, su actual y refinado espacio de trabajo centrado en los habanos: "Antes que nada, quiero hacer una mención al nombre Prado y Neptuno, que son dos calles tradicionales de La Habana, Cuba. Es una esquina muy típica, con glorietas en el medio, restaurantes y mucha bohemia. El proyecto nace de la mano de dos mujeres apasionadas, Sandra Castellanos y Ana Alsogaray, experta en habanos. Prado & Neptuno es un lugar pensado para fumar habanos, en el corazón de Recoleta. Y esto se complementa con una propuesta muy interesante de maridajes. El slogan de la casa es 'aquí el tiempo se detiene'. El espacio está muy bien ambientado, con sillones refinados, música centroamericana y boleros. El objetivo es que la gente se siente y disfrute de un buen puro o un buen habano". 
Alejandro Martínez explicó la importancia de las ferias: "Lo más importante es el contacto con el consumidor final. Las bodegas llegan directamente al público a través de estos eventos. El consumidor final te plantea un sinfín de cuestiones en el stand. Te charla, te cuenta qué le parece el producto, qué piensa de una variedad particular. En definitiva, es un feedback muy interesante el que se genera. Como comunicador del vino, a mí me da un placer enorme trabajar en las ferias. Por otra parte, tomo nota de lo que comentan las personas sobre tal o cual vino y luego elevo informes que son muy tenidos en cuenta. Hoy las bodegas invierten en esto. Quieren que el consumidor final pruebe y conozca el producto. Ya sea en ferias, vinotecas o restaurantes".     

Una postal. Colorida, rica, sustanciosa. La mesa de Fresco en el Aire se lució nuevamente con los invitados de la tarde.
Pablo Colina habló sobre el mundo de los habanos en la Argentina: "Por un lado, hay un público fiel; por el otro, hay mucha gente que se está acercando al habano. Hoy se está tomando a este producto desde un costado mucho más gourmet. Se lo vincula con el disfrute, sin dudas. Antes, la gente, en nuestro país, asociaba habanos con cigarrillos y ahora, por suerte, la cosa cambió. Es un mundo lindísimo por descubrir y día a día más interesados en el tema llegan a Prado & Neptuno. De hecho, tenemos muchísimos habitués, que no solo son muy buenos clientes sino que también son muy buenas personas. Ellos se sienten como en su casa, se relajan y fuman un habano mientras toman desde un café o té hasta un cocktail, una copa de vino, un buen whisky o un buen ron. ¡Tenemos 28 variedades de ron! Somos una de las pocas barras de la Argentina que se puede dar este lujo".          
Alejandro Martínez y su pasión por la docencia: "Me fascina, me encanta. Actualmente, doy clases  de servicio en EAS y Enología en el Instituto Superior Mariano Moreno. Estar al frente de un grupo, en un aula es algo maravilloso. Me gusta enseñar, comunicar, transmitir los conocimientos del vino. Es un placer y un desafío. Lo cierto es que me paro en un aula y hablo hasta por los poros".

Entró en la historia. Pablo Colina representó por primera vez a nuestro país en el X Concurso Internacional Habano Sommelier, realizado en Cuba. Un privilegio. Un orgullo. Un mérito enorme de este joven, que ya entró en los libros. "Fue una experiencia muy emocionante", concluyó. 
Pablo Colina comentó el maridaje de los habanos y deleitó a los oyentes con los rones: "Hay maridajes clásicos como ron y habano, whisky y habano o cognac y habano. La familia de los brandys va muy bien con los habanos. Entre las bebidas y espirituosas que hay en Prado & Neptuno, destaco perlitas como Calvados, Armagnac, Portos, una excelente selección de maltas y whiskies, toda la colección de Absolut y unas 50 etiquetas de vinos. El lugar es chico, pero tiene infinitas opciones para disfrutar. Entre los maridajes más jugados, por ejemplo, propusimos puros mexicanos con tequila o habanos con Chardonnay fermentado en roble. Desde mi óptica, los habanos y los vinos blancos se llevan como anillo al dedo. También combinamos habanos y espumantes. ¡Y rones tenemos de todos lados! Guatemala, Venezuela, México, Cuba, Jamaica, etcétera".     
Alejandro definió su sentimiento por Leticia Arena y Julia Cerutti: "Julia es un referente en mi vida, tanto en lo profesional, donde me marcó un camino a seguir, y en lo personal. Y Leti es una amiga y una persona a la que admiro muchísimo, porque hizo y hace una carrera profesional estupenda. No para de crecer, tiene empuje y crece todos los días. Es un ejemplo a seguir".

Tandil 2011. En octubre, se viene una nueva versión de la exposición de vinos que organiza Alejandro Martínez. El sommelier ya empezó a planificar cómo será el encuentro que convocará a bodegas consagradas y emprendimientos más pequeños que quieren darse a concocer. "Los invito a todos a acercarse, más allá del vino. Tandil es una ciudad fantástica para visitar y tiene un sinfín de atractivos", explicó. 
Pablo Colina participó como Habano Sommelier en Cuba y quedó en la historia: "Fui a competir como habano sommelier a Cuba. Allí, en la última semana de febrero, durante 5 días, se hace el Festival del Habano. Se realizan diferentes actividades, clases magistrales, visitas a fábricas y plantaciones, y se organizan eventos, fiestas, presentaciones de productos, etcétera. Dentro de este festival, además, se hace el Concurso Habano Sommelier. Yo participé de la décima edición y competí con sommeliers de diferentes países, que se dedican al tema del habano. Hay una prueba escrita y otra de servicio. De todos los concursantes, tres llegan a la final y sale el ganador. Yo fui el primer argentino en participar en este exigente certamen y saqué muy buenas conclusiones. Aprendí muchísimo del mundo del habano. Aprendí y conocí gente de todos lados. Si bien no llegué a la final, estuve entre los dos mejores exámenes escritos. En el servicio me puse nervioso, pero me sirvió de experiencia para la próxima vez".      
Alejandro y las bodegas para las que trabaja: "Con el grupo de bodegas que distribuye Lutecia Américas (Alta Vista, Melipal, Augusto Pulenta, Bodega Kaiken) siento una enorme responsabilidad. Me siento como en casa, pues estoy en permanente contacto con la parte comercial y de Marketing. Séptima es una gran bodega y me da placer trabajar con sus productos. Y también hago muchas acciones con Pernod Ricard, grupo francés multinacional que distribuye muchas bebidas en nuestro país. Eso me da mucho prestigio y me exige a fondo".

Malbec con todas las letras. En la Degustación del Día Séptima, los invitados se deleitaron con el Séptimo Día Malbec. "Un vino que me encanta. Tiene fruta, expresión, taninos sedosos, es equilibrado y cuenta con una acidez refrescante", dijo, con pasión, Martínez. "Coincido. Un Malbec con mucha tipicidad, envolvente para el paladar", concluyó Colina.
La tarde siguió hasta que la aguja marcó las 6 de la tarde. Anécdotas, historias y opiniones sobre el mundo del vino, le dieron un cierre perfecto a otra emisión para el recuerdo.
¡Qué color! Oscuro, intenso, profundo. Así se ve el Malbec de Séptima en la copa.

Dos tipos audaces. Divertidos y con la taza de Fresco en el Aire en la mano, Pablo y Alejandro sonríen en el Tercer Tiempo. Distendidos, posan para la foto de despedida. ¡MUCHAS GRACIAS POR HABER COMPARTIDO EL AIRE CON NOSOTROS!!! LOS ESPERAMOS NUEVAMENTE!!!!! ESTA ES SU CASA!!!!!!!!

1 comentario:

  1. Muy buena nota! Solo una corrección, la empresa de Alejandro es "3 bayas", como 3 frutos, no de vallado.
    Gracias!

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