| ¡Feliz Navidad! Mariano Fresco, en el centro y con regalito navideño puesto, brinda con los invitados de la tarde: Guillermo Blanco Alvarado, Alberto "Tano" Rosso, Marcelo Gutfraind y Germán Lamonega. Jazz y vinos. Vinos y jazz. Música para los sentidos. Melodías para el paladar. |
Fresco en el Aire no para. Y la Navidad no fue la excepción. Por eso, el 17º programa -¡sí, ya nos acercamos a los primeros 20!- salió en vivo y en directo en la calurosa tarde navideña de Buenos Aires. Una tarde diferente, emotiva, para pasar en familia, a puro Jazz y Vinos. Ese fue el tema propuesto por Mariano Fresco que recibió a cuatro invitados muy particulares, especialistas en música de la buena y amantes del buen vino. "Un cocktail excelente", fue el comentario general.
En esta oportunidad, acompañaron a Fresco los simpáticos y carismáticos conductores del programa de jazz y blues No Tan Distintos -Guillermo Blanco Alvarado y Alberto "Tano" Rosso-, que se emite todos los sábados luego de Fresco en el Aire, el prestigioso guitarrista de jazz Marcelo Gutfraind -una leyenda de la escena jazzística local- y el joven contrabajista Germán Lamonega. Ambos músicos tocaron en el último tramo de Fresco en el Aire para darle cierre a la edición navideña especial de este programa pensado para despertar el placer de los sentidos. Aquí, la crónica de todas las semanas.
| Un brindis más. Mariano Fresco brinda con los invitados de Fresco en el Aire, en una Navidad muy gourmet, con burbujas finas y exquisiteces tradicionales de época. |
Hablamos de vista, de gusto, de olfato, de oído y de tacto. Es decir, cuando hablamos de jazz y vinos, todos los sentidos de potencian... ¿Están de acuerdo? ¿Cómo relacionan al jazz con el vino? Marcelo: "No sé cómo se relacionan... El jazz se relaciona con un modo de vida donde hay un montón de elementos que comparte y uno de ellos es el vino". Alberto: "La imagen que uno se hace del jazzista y de los que vamos a ver jazz es de una especie de tugurio chiquito, lleno de humo, muchísimas copas, vinos... Son dos cuestiones muy relacionadas en este sentido. A los que nos gusta mucho el jazz es una combinación de lo más adeucada. Es decir, tomar un buen vino mientras uno está escuchando un disco de Marcelo Gutfraind con Paula Schocron. No necesariamente se toma un vino con un jazz relajado, porque este álbum de Marcelo y Paula es bien energético. El vino acompaña mucho". Mariano Fresco: "Por ejemplo, si tenés una música potente, energética, podemos beber un rico Cabernet Sauvignon, corpulento, de Salta, que iría muy bien en ese caso".
El famoso pianista y compositor de jazz mexicano -seguramente, lo deben conocer- Eugenio Toussaint, hace 2 años, presentó un trabajo discográfico llamado Oinos (vino en griego), música para beber vino, cuyo hilo conductor es la cultura vitivinícola... Según él, "el jazz y el vino tienen un añejo maridaje; por eso los he reunido en Oinos, disco para compartir el gusto por ambos placeres. ¿Coinciden con su afirmación? Alberto: Absolutamente. Guillermo: La clave está ahí, en el tema de los placeres. Son cosas que tienen como denominador común el disfrute: el jazz (la música, en general), el vino, las bebidas alcohólicas, en general. Es muy difícil imaginarse reuniones de jazz con soda o gaseosa. ¡Es muy difícil! Digamos, podría no ser vino y ser un whisky o un espumante. Por eso, me parece que hay una relación muy marcada".
Otra frase interesante del jazzista mexicano Eugenio Toussaint, dos veces nominado al Grammy Latino, relacionada con el disco Oinos, múscia para beber vino, es la siguiente: "El disco busca abrir una puerta al vino y al jazz, demostrar que ambas cosas no son arcanas ni raras, mucho menos del gusto de unos cuantos, como mucha gente podría llegar a pensar. Existen vinos y música de jazz de excelente calidad a precios accesibles, hay que acabar con estos mitos...". Es cierto que mucha gente piensa que el jazz y el vino son cosas inaccesibles y no es así, abrió nuevamente el debate Mariano Fresco.
Marcelo: "Nada que ver, totalmente lo contrario. Te pongo un ejemplo claro que afirma lo que acabás de mencionar. Ir a escuchar música a algún lugar como Thelonious o Virasoro y otros tantos, donde uno está sentado en una mesa, cómodo, con aire acondicionado o calefacción -según la estación-, y puede disfrutar de una botella de vino que puede costar entre $30 y $60 más $25 de la entrada, esto sale mucho más barato que un concierto de rock donde uno tiene que estar parado y no disfruta de un vino". Guillermo: "Lo que sucede es que, en general, se ve al jazz como una música elitista". Mariano Fresco: "Lo que, justamente, intentó hacer Toussaint a través de este disco fue desmitificar el elitismo del jazz y el vino. Aunque, obviamente, existen lugares top -por ejemplo, hoteles cinco estrellas- que ofrecen muy buenos espectáculos de jazz en compañía de vinos de alta gama o bebidas refinadísimas, pensados para un público más selecto. Un ejemplo es lo que sucedió durante todos los jueves de noviembre y diciembre en el Salón Piano Nobile del Palacio Duhau-Park Hyatt Buenos Aires, donde hubo Tardes de Jazz, Tequila Patrón y Prosecco Canevari. Desde lo musical, la actuación de Caminante Jazz, un trío que compone melodías suaves y agradables, ideales para disfrutar en un ambiente distinguido".
Marcelo: "Si bien está flotando en el aire la idea de que el jazz es elitista, hoy nos encontramos con un montón de chicos entre 18 y veintipico que van a estudiar a las escuelas. Entonces, ¿cómo se entera esa gente si el jazz es elitista? El problema es que, en general, el jazz no es "comercial" para el medio. Por eso, no lo difunden tanto". Guillermo: "No es comercial, pero no deja de ser música popular".
Guillermo: "Una de las claves es esto que dijiste vos. Un mismo músico tocando el mismo tema no suena igual todas las veces. Es cierto, Miles Davis tocando el mismo tema un montón de veces, siempre suena distinto. También tiene que ver con la cuestión gastronómica y con los vinos. Vos probás un vino y no sentís el mismo gusto cada vez que lo probás. También tiene que ver con uno y, tal vez, la escucha del jazz tiene que ver con uno". Alberto: "Marcelo, ¿cada vez que interpretás un tema tuyo cada vez es un "sabor" distinto?" Marcelo: "Sí, siempre. Todo tiene que ver: mi momento particular, el público, el lugar... Uno tiene que partir de que uno es un ser humano. Particularmente, en el jazz, nunca será igual una misma música, siempre sentiremos algo diferente. A veces, uno toca y no se siente bien tocando, pero la gente dice ¡qué buen concierto! Y uno reflexiona y no entiende porqué se siente desconectado. Pero la gente absorbe otra cosa. Y otra veces, la gente no se siente muy conectada con lo que uno toca". Mariano Fresco: "En el mundo de la gastronomía y los vinos pasa exactamente lo mismo. Tiene que ver la condición del ser humano que refería Marcelo. En cuanto a lo que tiene que ver con la evolución, con el devenir, con el cambio constante, desde el momento que vos descorchás un vino ya deja de ser el mismo y se transforma permanentemente. No es el mismo cuando se abrió que cuando pasaron 10, 15, 30 minutos o una hora. El sabor cambia". Guillermo: "El añejamiento influye. No es lo mismo tomar una botella de un vino más nuevo o de uno más añejo. Y no es lo mismo escuchar a Marcelo ahora que hace 15 años o dentro de 15. Tocando el mismo tema".
Ya hablamos de la historia del jazz, de la relación con el vino en el exterior y, si bien adelantamos algo a nivel local, quisiera cerrar el tema de hoy con lo que pasa en la Argentina. Hay un lugar muy famoso que se llama Jazz Voyeur, en el Hotel Meliá Recoleta (Posadas 1557, Capital Federal), expresó Mariano Fresco. Marcelo: "¡Allí estuve tocando!" Mariano Fresco: "El Jazz Voyeur Club es el segundo Club de Jazz abierto en el mundo con este nombre. Es un espacio creado para disfrutar de la mejor música acompañada de un delicioso menú de la gastronomía de Mississippi. Hay shows de jazz en vivo todas las semanas con las mejores bandas locales e internacionales. Abre viernes y sábados desde las 21. Un lujo. Y otro lugar emblemático que, a veces, propone noches de jazz es el Barbaro Bar (Tres Sargentos 415, Capital Federal), cuyo Gerente - Alejandro Gómez- pasó por nuestros estudios. Mística, jazz y vinos". Guillermo: "Dejame agregarte a Notorious (Av. Callao 966), uno de los pubs más importantes de jazz en Buenos Aires, que está haciendo degustación de vinos los jueves, a partir de las 19. Queda un jueves más de diciembre".
| Segundo Plano. Así se llama el tema que tocaron Marcelo Gutfraind y Germán Lamonega en Fresco en el Aire. Un anticipo del disco que estará los próximos meses al alcance de todos los amantes del jazz. |
| Desde los bastidores. Intensa, como cada sábado, la mesa de Fresco en el Aire vista desde el detrás de escena. |
| Te apasiona, muchacho. La cara de Mariano Fresco lo dice todo: está feliz, feliz, feliz con Fresco en el Aire. Aquí, explica uno de los espumantes abiertos en la tarde de Navidad. |
| Fotosíntesis. Esta foto, con la copa en primer plano y el catering detrás, representa el alma de Fresco en el Aire. |
| Nuestra casa. La bandera de FM Flores 90.7, la radio que le dio la oportunidad a Fresco en el Aire. |
| Sin ellos, no soy nada... Cristina Berzosa, la productora que deja el alma en cada programa, y Alexis Nuasa, el operador gourmet que se enamoró de Fresco en el Aire. |
| Detalles navideños. Servilletas de Papá Noel, una idea más de nuestra productora. |
| Descontracturado. Así, entre risas y buena onda, se vivió el programa de Jazz y Vinos. Muchas gracias y hasta la próxima!!!!!!!! |
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