martes, 2 de noviembre de 2010

Federico Cassone, un apasionado de los vinos y de su familia

Con el sello personal. Joven y perfeccionista, Federico Cassone -alma mater de Bodega Familia Cassone- elabora vinos de alta gama con mucho entusiasmo y en compañía de su inseparable familia. Formado en nuestro país y en los Estados Unidos, cuenta con una vasta experiencia en vitivinicultura. "Sueño con consolidar cada vez más la bodega y crecer en Mendoza, mi tierra, mi lugar en el mundo", confiesa.
Por Mariano Fresco

Federico Cssone es una persona sencilla, trabajadora y, fundamentalmente, poseedora de una calidez humana notable. Eso, en estos tiempos acelerados, tiene un valor enorme. Mendocino de pura cepa, vive por y para el vino, su gran pasión en la vida. Winemaker y Gerente de producción de su bodega familiar Familia Cassone, elabora vinos muy cuidados para satisfacer a los paladares más exigentes. Claro que no está solo, sino que cuenta con la ayuda vital de su familia, a la que "ama profundamente". En poco más de diez años, a base de esfuerzo y constancia, supo ganarse un lugar en nuestra vitivinicultura. "Pero, todavía falta mucho por hacer", aclara rápidamente. En una conversación imperdible con Fresco en el Aire, habló de su historia, de su formación, de sus gustos, de sus sueños, de las novedades y de lo mucho que queda por hacer -obviamente- junto a su querida familia. Aquí, un Federico Cssone auténtico, a corazón abierto.


¿Cómo comenzó la historia de la bodega?
La historia de Bodega Familia Cassone comenzó en el año 1997 cuando, con mis padres y mis dos hermanos mayores, hablamos sobre la posibilidad de hacer una bodeguita chica para elaborar nuestros vinos. Roberto Cassone, mi abuelo fallecido hace 42 años, tuvo su bodega en Mendoza, llamada Bodega El Trébol, mismo nombre del pueblo de la provincia de Santa Fe que lo vino nacer. Era hijo de Celestino Cassone, que había llegado desde Castelleto Merli, Piamonte, Italia, algunos años antes. Las fincas con viñedos que teníamos en aquel entonces eran dos (hoy, cuatro), ubicadas en Luján de Cuyo. En cada cosecha, vendíamos las uvas a distintas bodegas amigas, que elaboraban, año tras año, cada vez mejores vinos Malbec. Por lo tanto, sus intereses en nuestras uvas también crecían anualmente.
A fines de 1998, decidimos comenzar con la bodega y ubicarla en nuestra Finca La Florencia, en Mayor Drummond, Luján de Cuyo, luego de casi dos años de estudio acerca del tema, con un sinfín de datos, información y presupuestos de todos los colores. Programamos y diseñamos la elaboración de dos tipos de Malbec, con estilos bien diferentes y bien marcados. El primero tuvo muy poco paso por barrica, pues lo único que queríamos buscar era la fruta del Malbec. En el segundo, buscamos la combinación de la frescura de la fruta con la complejidad de la barrica de roble y un considerable tiempo de añejamiento. ¿El resultado? Un vino mucho más importante que el primero. La intención fue elaborar un Malbec bajo la categoría de un Reserva.
Fue así como el 18 de marzo de 1999 comenzamos con nuestra primera cosecha, elaborando nuestros vinos Malbec solamente con uvas de nuestra Finca La Florencia (de ahí que nuestra segunda línea de vinos lleve su nombre; en cambio, a la línea más alta la llamamos Obra Prima).
En esta primera cosecha elaboramos 20 mil botellas de Obra Prima Malbec Reserva, 30 mil botellas de Finca La Florencia Malbec, 20 mil botellas de Finca La Florencia Cabernet Sauvignon y sólo 700 botellas de Obra Prima Rosado de Cabernet. ¡Sí, sólo 700!

¿Qué importancia tiene ser una bodega familiar?
Para nosotros, ser una bodega de tipo familiar tiene una importancia inmensa. Fue y será siempre la unión de gustos, voluntades y esfuerzos de todos los integrantes de nuestra familia.
En el año 2001, un gran profesor me dijo: “En 10 años, sólo quedarán en la industria mundial del vino dos tipos de bodegas: las grandes, que serán las encargadas de elaborar el volumen que tome el mundo; y las familiares, que son las que permanecerán a lo largo del tiempo elaborando sus vinos”. Y no pudo haber sido más específico ni preciso. Es tal cual como me lo dijo. Por lo tanto, estaremos siempre elaborando nuestros vinos, porque lo más importante es que no somos una empresa que tiene su familia, sino que somos una familia que tiene su bodega y esto será así Dios quiera que para siempre.

¿Cuál es el objetivo a corto plazo? ¿Y a futuro?
Cuando en 1998 hacíamos los planes sobre qué tipo de vinos queríamos elaborar, qué estilos buscábamos o de dónde íbamos a sacar las uvas y cómo debían estar, también programamos los volúmenes a elaborar. Estos eran nuestros segundos objetivos, porque la prioridad era lograr la máxima calidad en nuestras botellas. La meta, en un primer momento, era elaborar 500 mil botellas una vez cumplida la cosecha 2009, que representaba nuestro décimo aniversario. Con muchísimo esfuerzo y, en lo personal, sin habernos dado cuenta del tiempo que había pasado, llegamos a la meta. Lo hicimos y nuestra única ayuda fueron -nada más y nada menos- que nuestros vinos. Ellos mismos fueron el motor que generó interés por parte de la gente y varios de nuestros importadores de otros países en la actualidad.
Ahora queremos llegar a las 700 mil botellas entre todos nuestros vinos. Hemos tenido mucho interés en ellos y poseemos todavía potencial para llegar a producirlos, ya que tenemos más cantidad de uva que las que elaboramos en la bodega y, algo también importante… ¡ganas de hacerlo!

¿Cuál es la filosofía de Cassone a la hora de elaborar vinos?
Nuestra filosofía es hacer nuestros vinos a la manera nuestra, elaborando nuestras propias uvas que han sido trabajadas durante todo el año y cada año consecutivo por las mismas personas, por las mismas manos. Cada línea de nuestros vinos se elabora con uvas provenientes de diferentes lugares. De esta manera, están muy bien identificados los viñedos, así como sus cuarteles y parcelas que los identifican. Así, podemos obtener de ellos la mejor uva a ser cosechada en el preciso momento para elaborar los vinos a gusto de nuestros paladares y estilos.
¿Cuál es nuestra principal premisa? La suavidad y la elegancia que nuestros vinos tienen que tener. Los vinos suaves y elegantes son los que más gustan en boca, los que más se disfrutan, los que más incitan a seguir tomándolos. ¡Y de eso se trata, de tomar vinos y que nos gusten!

Hablanos de las líneas de productos.
Actualmente, elaboramos:
FINCA LA FLORENCIA
Es una línea de vinos que nació con un Malbec y un Cabernet Sauvignon, para luego sumárseles los compañeros de Chardonnay, Merlot, Bonarda, Sauvignon Blanc, Torrontés y dos espumantes, blanco y rosado. Toda esta línea de vinos se caracteriza por lo mismo: vinos jóvenes, de lindos colores, de aromas frescos y frutados y en boca son suaves, frutados con notas de madera -aquellos que la tienen- y elegantes, que no dañan la boca al ser tomados.
OBRA PRIMA
Nació para ser nuestra línea superior de vinos. Comenzamos elaborando de ella nuestro Malbec Reserva, un vino proveniente de nuestro viñedo que hoy tiene 103 años y en cada cosecha el vino tuvo un añejamiento de 12 meses en barricas nuevas.
Junto con el Malbec Reserva nació su compañero de línea: un Rosado elaborado con uvas de Cabernet (único en su varietal en el país). Luego, se agrandó la familia de los Obra Prima con un Cabernet Reserva que tiene el mismo tipo de añejamiento que el Malbec (12 meses en barricas nuevas). Años más tarde, sacamos Obra Prima Colección, un blend a base de Malbec con porcentajes de Cabernet Sauvignon y Merlot, con 18 meses en roble. Un gran Malbec argentino, de gran cuerpo y estructura y una complejidad fabulosa. Este año 2010 seguimos ampliando la familia de los vinos. Dentro de muy poco, saldrá al mercado nuestro Obra Prima Maximus, superior a Colección, elaborado a base de Malbec, Cabernet Franc y Syrah, con 18 meses en barricas. ¡Impresionante vino y perdón por la discreción!

¿Qué cantidad elaboran?
En la cosecha 2010 terminamos elaborando un total de 380 mil litros entre todos nuestros vinos, que se traducen en 500 mil botellas.

¿Por qué Luján de Cuyo?
Porque, a mi criterio, posee las condiciones de clima y de suelo óptimas para la producción de las uvas que necesitamos para seguir elaborando nuestros vinos y mantener el estilo de cada uno de ellos. Luján de Cuyo tiene un régimen de lluvias promedio de 200mm anuales y una altitud  que varía entre los 850 y 950 metros sobre el nivel del mar. Por lo tanto, tiene una altura media ideal para las temperaturas en cada estación y hay poco peligro de heladas y granizo, aunque existen.
Todas estas condiciones de clima, suelo, etcétera, hacen que los vinos tintos de la zona, según sea su estado fitosanitario, su escala de producción y sus características de viñedo, den vinos con una suavidad y elegancia única en el mundo. Otra excusa: todas las fincas que poseemos están ubicadas en Lujan de Cuyo, por lo que me hace un grandísimo “fan” de este departamento.

A nivel personal, ¿cuándo nació tu pasión por el vino?
En cuanto terminé el colegio secundario en el 1990, comencé a ayudarlo a mi padre con el manejo de las fincas, realizando las tareas administrativas, controlar trabajos, estar cerca de los empleados para ver qué se necesitaba en materia de repuestos, combustibles, agroquímicos…
Luego, durante mis últimos años de mi carrera de Administración de Empresas, tuve la oportunidad de meterme más de lleno en la industria y conocer más a fondo cada uno de los procesos que intervienen en la elaboración de un vino y de una botella de vino. Ahí fue cuando realmente aprendí de vinos. Aprendí sobre su elaboración y sobre lo importante que era el estado de sanidad y maduración de las uvas. Comprendí que cualquier variación que se hiciera en el viñedo repercutía directamente sobre las uvas que producirían ese año y, por ende, sobre el vino que saldría de dichas uvas. También aprendí la inmensa cantidad de trabajos, de gente y de atención que hay detrás de cada caja que sale de una bodega.
¿Cómo fue tu formación?
Estudié Administración de Empresas en la Universidad del Aconcagua, en Mendoza, con cursos de Postgrado en la materia, para, luego, volcarme, plenamente, a la vitivinicultura en la Universidad de Davis, California. En paralelo a mis estudios, tuve las enormes oportunidades de trabajar en varias bodegas locales y de los Estados Unidos, lo que me permitió hacerme de cierta experiencia en la industria. Lo importante fue que pude volcar aquella experiencia en nuestra bodega.

¿Cómo ves a la vitivinicultura argentina actual?
En la industria del vino de hoy se puede ver un crecimiento en:
- cantidad de bodegas elaborando vinos
- cantidad de etiquetas en el mercado nacional y extranjero
- calidad de vinos elaborados
- técnicas de manejo de viñedos y de elaboración de vinos
- profesionalismo en la materia y en los comportamientos de la industria
- reconocimiento de los vinos argentinos dentro del país y a nivel internacional

Todo esto hace que haya un mejor conocimiento de los vinos que se están produciendo y de lo que sucede dentro de la industria argentina, que está íntimamente ligada a la industria mundial del vino.

¿Por qué pensás que tus vinos fueron reconocidos en varias oportunidades?
Algunos de nuestros vinos han sido muy bien reconocidos y premiados a nivel nacional e internacional solamente por el estilo y la calidad propia de cada producto. Es muy importante elaborar vinos bajo un sistema de estándares programados y la manutención de dichos estándares y su mejoramiento año tras año, unidos al respeto personal y profesional hacia todo lo que nos rodea, nos permitirán crear vinos de caracteres especiales, que serán  reconocidos a través del tiempo. De todas maneras, personalmente y en nombre de la bodega, no volcamos nuestra atención, nuestro tiempo y nuestra gran pasión (hacer los mejores vinos que podamos) por los reconocimientos, sino por la sola satisfacción de que lo que hacemos sea bien apreciado, que le guste a la gente como nos gusta a nosotros.

¿Qué te gustaría que tuviera Familia Cassone y aún no tiene?
Todo está mejor de lo que pudo haberse planeado en el año 1999. Estoy tremendamente agradecido a todo lo que nos ha pasado y a la buena evolución y crecimiento que hemos tenido como bodega y como personas.

¿Cuál es tu máximo anhelo a nivel profesional?
¡Uufff, qué pregunta! Miles y miles de cosas uno desearía que sucedan, pero la vida ha sido más que generosa conmigo. Seguir haciendo ricos vinos en Mendoza sería mi gran anhelo y que Bodega Familia Cassone se siga consolidando, elaborando en cada cosecha los vinos que hoy elaboramos con las novedades que anualmente sacamos al mercado. Por supuesto, quiero que todo esto que suceda en compañía de mis hijos Faustino y Flora. Sería nada más que el paraíso en mi vida.

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